Quienes Somos

Christian Life Mission forma parte del movimiento Iglesia Nuevo Testamento, un ministerio pentecostal que comenzó en Puerto Rico en 1978 a través de los esfuerzos misioneros de David y Jill Barlock, quienes respondieron al llamado de Dios para servir a la comunidad latina.

Siguiendo esa misma visión, Christian Life Mission Houston nació con el propósito de compartir el amor de Cristo y alcanzar a las familias hispanas y a las nuevas generaciones bilingües en nuestra ciudad.

Con el paso del tiempo, Dios ha permitido que nuestra misión se expanda, estableciendo nuevas congregaciones en Spring y Conroe, llevando el mensaje de salvación a más comunidades.

Somos una iglesia comprometida con formar discípulos, fortalecer familias y llevar el evangelio a las naciones. Creemos que cada creyente ha sido llamado a vivir en la presencia de Dios, en comunidad, y en misión hacia el mundo.

“Jesús dijo: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.’ — Marcos 16:15”

Pastores:

Mario Nelson Santos y
Evelyn Santos

Nuestra Doctrina

Las Sagradas Escrituras

Nosotros creemos que las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento son la Palabra verbal y plenamente inspirada por Dios. Las Escrituras son inerrantes, infalibles, originadas por Dios y, por tanto, son la autoridad final para la fe y la vida. Los sesenta y seis libros del Antiguo y Nuevo Testamento son la revelación completa de Dios al hombre. Las Escrituras serán interpretadas de acuerdo a su significado normal gramático-histórico. (II Tim. 3:16-17; I Ped. 1:20-21)

Dispensacionalismo

Creemos que las Escrituras, interpretadas en su sentido natural y literal, revelan dispensaciones y reglas de vida, divinamente determinadas, que definen las responsabilidades del hombre en las edades sucesivas. Estas dispensaciones no son las maneras de salvación, sino que son mayordomías divinamente ordenadas por medio de las cuales Dios dirige al hombre de acuerdo a su propósito. Tres de estas dispensaciones — la era de la ley, la era De la Iglesia y la era del reino — son el tema de una revelación detallada en las Escrituras (Gén 1:28; I Cor. 9:17; II Cor. 3:9-18; Gál. 3:13-25; Ef. 1:10; Col. 1:24-25; Apoc. 20:2-6)

La Deidad

Creemos en un Dios trino existiendo eternamente en tres personas — Padre, Hijo, y Espíritu Santo — iguales, co-eternos en ser, co-idénticos en naturaleza, co-iguales en poder y gloria, y teniendo los mimos atributos y perfección. (Deut. 6:4; Mat. 28:19; II Cor. 13:14; Juan 14:10,26)

La Persona y la Obra de Cristo

  1. Creemos que el Señor Jesucristo, el eterno Hijo de Dios, se hizo hombre sin dejar de ser Dios, siendo concebido por el Espíritu Santo y nacido de la Virgen María, para poder revelar a Dios y redimir a los hombres pecadores. (Isa. 7:14; 9:6; Luc. 1:35; Juan. 1:1-2, 14; II Cor. 5:19-21; Gál 4:4-5; Fil. 2:5-8)
  2. Creemos que el Señor Jesucristo logró nuestra redención a través de su muerte en la cruz como un sacrificio representativo, vicario y sustitutivo; y que nuestra justificación es asegurada por su literal y física resurrección de entre los muertos. (Hech. 2:18-36; Rom. 3:24-25; I Ped. 2:24; Ef. 1;7; I Ped. 1:3-5)
  3. Creemos que el Señor Jesucristo ascendió al cielo, y que ahora está exaltado a la diestra de Dios, donde, como nuestro Sumo Sacerdote, cumple su ministerio de Representador, Intercesor, y Abogado. (Hch. 1:9-10; Heb. 9:24; 7:25; Rom. 8:34; I Juan 2:1-2)

La Persona y Obra del Espíritu Santo

  1. Creemos que el Espíritu Santo es una persona que convence al mundo del pecado, de la justicia y del juicio; y que Él es el agente sobrenatural en la regeneración, bautizando a los creyentes en el cuerpo de Cristo, habitando dentro de ellos y sellándoles para el día de la redención. (Juan. 16:8-11; Rom. 8:9; I Cor. 12:12-14; II Cor. 3:6; Ef. 1:13-14)
  2. Creemos que Él es el Maestro Divino que ayuda a los creyentes a entender y a apropiarse de las Escrituras y que es el privilegio y la promesa para todos los salvos el ser llenos con el Espíritu. (Hch. 2:1-4; 19:1-6; Ef. 1:17-18; 5:18; I Juan 2:20,27)
  3. Creemos que Dios es soberano en la dádiva de los dones espirituales a cada creyente. (Rom. 12:3-8; I Cor. 12:4-11, 28)
  4. Creemos en los dones evidentes del Espíritu Santo como el hablar en lenguas, interpretación de lenguas, profecía, milagros, y el don de sanidad. (Hech. 2:1-4; 19:6; 10:44-46)

La Depravación Total del Hombre

Creemos que el hombre fue creado en la imagen y semejanza de Dios, pero que en el pecado de Adán la raza humana cayó, heredó una naturaleza pecaminosa y fue separada De Dios; y que el hombre está totalmente depravado y no es capaz de remediar por sí mismo su condición perdida. (Gén. 1:26-27; Rom. 3:22-23; 5:12; 6:23; Ef. 2:1-3; 4:17-19)

La Salvación

Creemos que la salvación es el don De Dios traído al hombre por gracia y recibido por la de personal en el Señor Jesucristo, cuya sangre preciosa fue derramada en el Calvario para perdón de nuestros pecados. (Juan 1:12; Ef. 1:7; 2:8-10; I Ped. 1:18-19)

La Seguridad del Creyente

  1. Creemos que todos los redimidos, una vez salvos, son guardados por el poder de Dios y, por tanto, seguros en Cristo mientras esa persona camine de acuerdo a la guianza del carácter mostrado en las Escrituras. (Juan. 6:37-40; 10:27-30; Rom. 8:1, 38-39; I Cor. 9:27; 10:12; Heb. 6:4-6; II Juan 1:8; Ap. 2-3)
  2. Creemos que es el privilegio de los creyentes el regocijarse en la seguridad de su salvación a través del testimonio de la Palabra De Dios, la cual, sin embrago, claramente prohíbe usar la libertad cristiana como ocasión para la carne.  (Rom. 13:13-14; Gál. 5:13; Tito 2:11-15)

La Iglesia

  1. Creemos que la iglesia local (asamblea de la miembros De la Iglesia en cualquier área determinada) es compuesta únicamente de personas nacidas de nuevo, bautizadas en agua y bautizadas con el Espíritu Santo. (I Cor. 12:12-14); II Cor. 11:2; Ef. 1:22-23; 5:25-27)
  2. Creemos que el establecimiento y la continuación de las iglesias está claramente enseñado y definido en las Escrituras del Nuevo Testamento.  (Hech. 14:27; 20:17, 28-32; I Tim. 3:1-13; Tito 1:5-11)
  3. Reconocemos el bautismo en aguas y la Santa Cena como ordenanzas Escriturales de obediencia para las iglesias en esta era. (Mat. 28:19-20; Hch. 2:41-42, 18:18; I Cor. 11:23-26) 

Separación

Creemos que todos los salvados deben vivir de tal manera que no traigan reproche alguno sobre su Salvador y Señor; y que Dios ordena la separación de toda apostasía religiosa, placeres y prácticas mundanas y asociaciones pecaminosas. (Rom. 12:1-2; 14:13; II Cor.6: 14; II Tim. 3:1-5; I Juan 2:15-17; II Juan 9-11)

La Segunda Venida de Cristo

Creemos en esa “esperanza bienaventurada”, el retorno personal e inminente de Cristo, quien arrebatará a su Iglesia antes del período de siete años de tribulación. Al final de la tribulación, Cristo regresará personal y visiblemente, con sus santos, para establecer su Reino Mesiánico terrenal, el cual fue prometido a la Nación de Israel. (Sal. 89:3-4; Dan. 2:31-45; Zac. 14:4-11; I Tes. 1:10; 4:13-18; Tito 2:13; Apoc. 3-10; 19:11-16; 20:1-6)

El Estado Eterno

  1. Creemos en la resurrección corporal de todos los hombres, los salvos para vida eterna y los no salvos para juicio y castigo eterno. (Mat. 25:46; Juan 5:28-29; 11:25-26; Apoc. 20:5-6, 12-13)
  2. Creemos que las almas de los redimidos están, en la muerte, ausentes del cuerpo y presentes con el Señor, donde en felicidad consciente esperan la primera resurrección, cuando con espíritu, alma y cuerpo sean reunidas con el Señor para ser glorificadas por siempre.  (Luc. 23:43; II Cor. 5:8; Fil. 1:23; 3:21; I Tes. 4:16-17; Apoc. 20:4-6)
  3. Creemos que las almas de los incrédulos se mantienen después de la muerte en castigo y tormento consciente hasta la segunda resurrección cuando, con alma y cuerpo reunidos, ellas aparecerán en el Juicio del Gran Trono Blanco y serán lanzadas en el Lago de Fuego, no para ser aniquilados, sino para sufrir castigo y tormento eterno y consciente. (Mat. 25:41-46; Mar. 9:43-48; Luc. 16;19-26; II Tes. 1:7-9; Jud. 6-7; Apoc. 20: 11-15) 

La Personalidad de Satanás

Creemos que Satanás es una persona, el autor del pecado y la causa de la caída del hombre; que él es el enemigo declarado De Dios y del hombre; y que él sera castigado eternamente en el Lago de Fuego. (Job 1:6-7; Isa. 14:12-17; Mat. 4:2-11; 25:41; Apoc. 20:10)

La Creación

Creemos que Dios creó el universo en seis periodos literales de 24 horas. Rechazamos la Evolución, la Teoría del Día-Edad y la Evolución Teísta como teorías no escrituradles sobre el origen. (Gén. 1-2; Ex. 20:11)

El Gobierno Civil

Creemos que Dios ha ordenado y creado toda autoridad, la cual consisten en tres instituciones básicas: (1) el hogar, (2) la iglesia y (3) el estado. Cada persona está sujeta a estas autoridades, pero todas ellas, (incluyendo las autoridades mismas), son responsables ante Dios y gobernadas por Su Palabra. Dios ha otorgado a cada institución unas responsabilidades bíblicas espicíficadas y balanceó esas responsabilidades con el entendimiento de que ninguna institución tiene el derecho de usurpar a la otra. El hogar, la iglesia y el estado son iguales y soberanos en sus respectivas esferas de responsabilidades bíblicas asignadas por Dios. (Rom. 13:1-7; Ef. 5:22-24; Heb. 13:17; I Ped. 2:13-14)

La Sexualidad Humana

Creemos que Dios ha mandado que ninguna actividad sexual íntima entre un hombre y una mujer sea realizada fuera del matrimonio, Creemos que el diseño De Dios fue la creación de dos sexos, hombre (biológico) y mujer (biológica). Creemos que cualquier forma de homosexualidad, lesbianismo, bisexualidad, incesto, fornicación, adulterio y pornografía son perversiones pecaminosas del sexo como don de Dios. (Gén. 2:24; 19:5, 13; 26:8-9; Lev. 18:1-30; Rom. 1:26-29; I Cor. 5:1; 6:9; I Tes. 4:1-8; Heb. 13:4)

Divorcio y Recasamiento

Creemos que Dios aborrece el divorcio y que su intención es que el matrimonio dure hasta que uno de los cónyuges muere. El divorcio y el rechazamiento es considerado como adulterio, excepto en el caso de infidelidad de uno de los cónyuges, Las personas divorciadas y rechazadas o las personas divorciadas pueden asumir posiciones de servicio en la iglesia local, si eran divorciadas antes de venir a la salvación. Pueden ser considerados para ordenamiento ministerial y para servir en la iglesia local si su divorcio fue debido a la infidelidad de su cónyuge antes o después de venir a la salvación. (Mal. 2:14-17; Mat. 19:3-12; Rom. 7:1-3; I Tim. 3:2, 12; Tito 1:6; I Cor. 7:10-11)

Aborto

Creemos que la vida humana comienza en la concepción y que el niño no nacido es un ser humano viviente. El aborto quita la vida del ser humano no nacido injustificada e inexcusablemente. El aborto es homicidio. (Job 3:16; Sal. 51:5; 139:14-16; Isa. 44:24; 49:1, 5; Jer. 1:5; 20:15-18; Luc. 1:44)

Misiones

Creemos que Dios ha dado a la iglesia la “Gran Comisión” de proclamar el evangelio a todas las naciones para que pueda haber una multitud de toda nación, tribu, grupo étnico y grupo idiomático que crea en el Señor Jesucristo. Como embajadores de Cristo tenemos que utilizar todos los medios disponibles para ir a las naciones extranjeras y no esperar que ellas vengan a nosotros. (Mat. 28:19-20; Mar. 16:15; Luc. 24:46-48; Juan 20:21; Hech. 1:8; II Cor. 5:20)

Dar

Creemos que todo cristiano, como mayordomo de las riquezas de Dios que le han sido confiadas, tiene el deber de sostener la obra del ministerio en su iglesia local a través de sus diezmos (una décima parte de su salario ganado). Creemos que Dios dio los diezmos a los sacerdotes (ancianos o pastores) como una recompensa por servirle a Él (Núm. 18:21, 24, Deut. 18:1-5; I Cor. 9:4-7), y también para permitirles dedicarse enteramente a la obra del ministerio sin tener que trabajar en un empleo secular. Creemos que el cristiano renuncia a todo derecho de dirigir el uso del diezmo o la ofrenda una vez que la ofrenda ha sido dada. (Gén. 14:20; Prov. 3:9-10; Hch. 4:34-37; I Cor. 9:6-7; Gál 6:6; Ef. 4:28; I Tim. 5:17-18; I Juan 3:17; Mat. 23:23)